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Lágrimas de caramelo

Pairing: Pángel (con las personalidades del programa)

Autora: Lara (www.metroflog.com/angelmartin22)

Rating: Para todos los públicos

Disclaimer: Esta historia es producto de mi imaginación, aunque los personajes son personas reales, las personalidades que en este fic poseen son inventadas, si alguna parte de este fic coincide con la realidad es por pura casualidad, no tengo ánimo de lucro, etc.

Tipo: Shortfic

Ángel va a salir de la sala de guionista. Lleva allí encerrado un buen rato. Sabe que Patricia quiere hablar con él pero él no quiere hablar con Patricia. Pero también sabe que no es fácil librarse de ella, por eso lleva media hora encerrado en la sala de guionistas mirando de vez en cuando el largo pasillo que lleva hasta su camerino. Cosa que ha provocado que su amigo Dani lleve media hora sin parar de reír.

- Pero tío, sal ya -dice Dani entre risas
- Que no, ¿no ves que está tarada? ¿Y que me está buscando? Dani, es capaz de… capaz de…
- ¿De qué?
- Incluso de matarme
- No seas exagerado y sal ahí

Empuja a su amigo fuera de la sala entre risas

- Y buena suerte

Ángel mira hacia todos los lados, no está allí, menos mal. Sale corriendo y no para hasta que llega a su camerino, cierra la puerta con pestillo y se desliza por ella hasta caer sentado en el suelo, aliviado por haber llegado hasta allí sin que la rubia haya hecho nada por impedirlo

- Ángel, has tardado mucho en venir

Patricia aparece de la nada con una pirueta de colores en la mano. Ángel levanta la vista alarmado, ¿se estará volviendo loco y por eso cree verla en todos los sitios?

- ¿P-patricia? ¡Patricia, que haces aquí!
- Quería hablar contigo

"No, Ángel, son cosas tuyas. Seguro que si te das un cabezazo contra la pared dejas de verla y…"

- ¿Ángel? ¿Me escuchas?
- ¿Ehhhhh …? Sí, claro. ¿De qué quieres hablar?

Patricia se muerde el labio, no sabe cómo empezar.

- Esto… pues yo… es que…

Ángel se sienta en el sofá y Patricia le imita.

- A ver, dímelo, que no tengo todo el día

El tono duro de Ángel hace que Patricia se pongo a llorar. Bueno en realidad no está llorando de verdad, hace que llora para que Ángel la haga caso. A esas lágrimas Ángel las llama lágrimas de caramelo. ¿Por qué? Muy sencillo, porque según él esas lágrimas son casi tan dulces como ella. Pero… un momento Ángel no debería pensar eso de Patricia y de sus lágrimas, no porque son compañeros de trabajo y…

- Déjalo, si no quieres no te lo digo -dice entre sollozos- iré donde otro que no piense que soy una pesada y…

"No, Ángel no caigas."

- Venga, cuéntamelo. Siento haberme puesto borde

"Pero, ¿por qué soy tan blando?"

- Bueno, quiero saber…

"Joder, Patricia arranca ya…"

- Quiero saber
- Patricia, me lo dices ya o te largas que quiero y tengo que estudiar el guión y no puedo perder el tiempo con tus tonterías.

Esta vez Patricia se pone a llorar de verdad. Está a punto de salir del camerino cuando Ángel la agarra de la mano, impidiendo que se vaya

- ¡Déjame!
- No, Patricia, espera…

Patricia se da la vuelta, tiene los ojos rojos de llorar, esta vez no son lágrimas de caramelo. Éstas son reales, pero igual de dulces… Ángel no debería pensar eso. Y menos ahora que sus bocas están a escasos centímetros, están tan cerca que puede sentir su respiración entrecortada. Patricia no sabe si es cosa suya o cada vez está más cerca de Ángel. Entonces recuerda el motivo por el que está allí. Cada vez más cerca, más cerca… Hasta que sus labios se pegan, es un beso corto, pero dulce, muy dulce. Tan dulce que Patricia decide que va a cambiar los ositos de gominola que tanto la gustan por los labios de Ángel, siempre y cuando él quiera. Tan dulce que Ángel olvida que Patricia está tarada y solo recuerda el sabor -dulce- de los labios de Patricia y solo puede pensar que hace tres años que está enamorado de esa rubia que le quita el aliento… bueno en realidad no puede parar de pensar en esa rubia que le quita el aliento y en las dulces lágrimas de caramelo que bañan sus mejillas de nuevo.

- No em facis gaire cas, però crec que estic enamorat de tu //no me hagas mucho caso, pero creo que estoy enamorado de ti// -Ángel hizo una pausa- ¿Por qué lloras?
- Yo… Ángel solo quería saber como sabías y… no quiero que te enfades conmigo por favor -dijo llorando como una magdalena
- Eh… eh… No llores. No me he enfadado
- ¿De verdad? - De verdad de la buena, me ha gustado mucho -Ángel sonríe y Patricia se pone algo colorada, pero deja de llorar- Solo quiero saber una cosa…

Era mentira, quería saber un montón de cosas, demasiadas…. Pero no iba a atosigar a la rubia con preguntas (más que nada porque ella era capaz de matarle).

- Dime…
- ¿A qué te ha sabido el beso?
- Pues… es que no me ha dado tiempo a saborearlo
- Eso tiene arreglo

Ángel agarra a Patricia por la cintura y la besa. Esta vez es un beso más largo y más apasionado, pero tan dulce (o más) como el anterior.

- Ángel, sabes mejor que todos los ositos de gominota, todas las nubes y todas las piruletas… bueno las piruletas igual no, del mundo. Te quiero
- Y yo a ti tarada…
- Por cierto, ¿sabes que te pones muy sexy cuando hablas en catalán?
- Doncs ho faré cada vegada que m'ho demanis
- No sé que has dicho, pero ha sonado muy bien
- He dicho que lo haré cada vez que me lo pidas

Se sentaron en el sofá y volvieron a besarse.

- ¿De verdad que no te importa estar enamorado de una tarada como yo?

- No, siempre y cuando a ti no te importe estar enamorada de un enano gruñón como yo.